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Flacidez facial: mejora la firmeza y definición del rostro con un tratamiento personalizado

No todas las pacientes presentan el mismo grado de flacidez facial.

En Clínica Dermaline valoramos la calidad de la piel, el soporte del tejido, el grado de flacidez y la definición del óvalo facial para plantear un tratamiento progresivo, natural y adaptado a tu caso.

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Resultados progresivos para un rostro más firme, definido y natural

El tratamiento para flacidez facial se orienta a mejorar progresivamente la firmeza, la tensión de la piel y la definición del rostro.

El objetivo no es transformar la expresión ni cambiar los rasgos, sino trabajar la pérdida de firmeza de forma personalizada para favorecer un rostro con aspecto más compacto, armónico y definido.

La evolución dependerá del grado de flacidez facial, la calidad del tejido, la zona tratada y la respuesta individual de cada paciente.

CÓMO REALIZAMOS EL TRATAMIENTO

Primero valoramos el grado de flacidez. Después planteamos el tratamiento.

La flacidez facial no siempre depende solo de la superficie de la piel. También puede estar relacionada con la calidad del tejido, la pérdida de soporte, la disminución de firmeza y los cambios en el contorno facial.

Por eso, antes de comenzar, en Clínica Dermaline realizamos una valoración previa para analizar el grado de flacidez facial, la calidad de la piel, la zona afectada y cómo se encuentra el óvalo facial.

No es lo mismo tratar una pérdida inicial de firmeza que una flacidez moderada con el contorno menos definido o un descolgamiento más avanzado.

A partir de esa valoración, planteamos un tratamiento personalizado para mejorar la firmeza, la tensión y la definición del rostro de forma progresiva y natural.

El grado de flacidez facial, la calidad del tejido y la definición del óvalo facial son factores clave para elegir el enfoque adecuado y establecer expectativas realistas desde el principio.

TU GRADO DE FLACIDEZ IMPORTA

No todas las pacientes presentan la misma flacidez facial

La flacidez facial puede manifestarse de forma distinta según la edad, la calidad de la piel, el soporte del tejido y la zona del rostro donde aparece.

En algunos casos, la paciente nota una pérdida leve de tensión. En otros, el óvalo facial pierde definición o el tercio inferior se ve más desdibujado.

Por eso, antes de comenzar, valoramos el grado de flacidez facial para definir si el tratamiento está indicado, qué enfoque puede ser más adecuado y qué resultado puede esperarse de forma realista.

FLACIDEZ FACIAL
LEVE

Cuando la piel empieza a perder tensión

Este grado suele aparecer cuando la piel se ve menos firme, pero todavía conserva buena calidad y capacidad de respuesta.

Objetivo: mejorar la firmeza inicial, favorecer una piel más compacta y mantener un aspecto natural.

FLACIDEZ FACIAL MODERADA

Cuando la pérdida de firmeza ya es más visible

Este grado puede observarse cuando el rostro empieza a verse menos definido, el óvalo facial se desdibuja o la línea mandibular pierde estructura.

Objetivo: trabajar la firmeza, mejorar la definición del contorno facial y favorecer una apariencia más armónica.

FLACIDEZ FACIAL AVANZADA

Cuando existe descolgamiento más evidente

Este grado requiere una valoración especialmente cuidadosa para determinar si un tratamiento médico-estético puede ofrecer una mejora realista o si la paciente necesita otro enfoque.

Objetivo: valorar correctamente la indicación, evitar expectativas poco realistas y plantear el tratamiento más adecuado para cada caso.

DESPUÉS DEL TRATAMIENTO

La mejora de la firmeza debe ser progresiva y natural

El tratamiento para flacidez facial busca mejorar la firmeza, la tensión y la definición del rostro de forma progresiva.

La evolución puede variar según el grado de flacidez facial, la calidad de la piel, el soporte del tejido y la respuesta individual de cada paciente.

Durante el proceso, nuestro equipo te explicará qué puedes esperar, qué cuidados debes seguir y cuándo valorar la evolución del tratamiento.

El objetivo es conseguir una mejora natural, sin alterar tu expresión ni cambiar la identidad de tu rostro.

Pilar Crespo, nuestra directora de clínica junto con nuestra Dra. Inmaculada Adam, directora médica.

Confía en especialistas para tratar la flacidez facial con naturalidad

En Clínica Dermaline llevamos más de 18 años abordando la flacidez facial desde un enfoque personalizado, prudente y realista.

Antes de comenzar, valoramos el grado de flacidez, la calidad de la piel, el soporte del tejido, la definición del óvalo facial y tus expectativas.

Este enfoque nos permite adaptar el tratamiento y explicar desde el principio qué tipo de mejora puede esperarse en tu caso.

Nuestro objetivo no es transformar tu rostro, sino mejorar progresivamente la firmeza, la tensión y la definición facial respetando tus rasgos naturales.

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Analizaremos el grado de flacidez facial, la calidad del tejido, el estado del óvalo facial y las zonas donde notas mayor pérdida de firmeza.

También te explicaremos qué puede mejorarse, qué limitaciones existen y qué expectativas deben tenerse en cuenta para conseguir un resultado natural y proporcionado.

Pilar Crespo

Dirección y Atención al paciente

Dra. Adam

Medicina estética

Dr. Álvarez

Medicina estética

Salomé Larrauri

Sesora Médica

Henar Castellano

Coordinadora y Auxiliar de Clínica

Mercedes Ramos

Atención al Paciente

Respondemos a las preguntas que más nos hacen nuestros pacientes

Porque el grado de flacidez facial determina en gran parte el enfoque del tratamiento. No es lo mismo una pérdida inicial de firmeza que un descolgamiento más avanzado.

No siempre. También puede estar relacionada con pérdida de soporte, cambios en el tejido y menor definición del contorno facial. Por eso es importante valorar la piel y las estructuras de soporte antes de elegir tratamiento.

Puede ayudar a mejorar la definición del óvalo facial cuando existe una indicación adecuada. El resultado dependerá del grado de flacidez, la calidad del tejido y la respuesta individual de cada paciente.

No conviene plantearlo como una eliminación total. El objetivo es mejorar progresivamente la firmeza, la tensión y el aspecto visible del rostro, siempre según el grado de flacidez facial y las características de cada paciente.

La mejora suele ser progresiva. El aspecto del rostro puede ir cambiando con el avance del tratamiento, aunque la evolución depende de cada paciente y del estado inicial del tejido.

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